sábado, 9 de marzo de 2013

La vida musical en Almendralejo durante La Restauración


Tomás Bote Lavado




A lo largo de mi vida, he sido invitado a estudios de pintores reconocidos, a bibliotecas de escritores de renombre y a algún que otro taller de escultores famosos. Pero hasta ahora, nunca había entrado en el estudio de un gran músico, como lo es Tomás Bote Lavado: una ser extraordinario dedicado por entero a la música y su docencia. Su lugar de trabajo es sorprendente; hay tres pianos conectados a no sé qué aparato, hay montañas de libros, exámenes por doquier, partituras a raudales del presente y del pasado, recuerdos de su vida, joyas todas, ordenadas en un grandioso pentagrama que espera las manos del artista, para ser resucitadas de los estantes donde dormitan.

     Don Tomás Bote, el gran músico del que ahora les hablo y del que no deben buscar parentesco ni consanguineidad  con el que escribe, más que el gusto común por la belleza y el arte, ya que así fue como surgió nuestra amistad; al igual que surge una melodía encantadora, emitida por una red social y desencadenada en unos versos de mi blog que debieron parecerle acertados.

      En nuestra primera entrevista personal, sin darle importancia, como quien regala un semanario cultural, ya leído o una simple revista de música, me entregó un volumen de “la Vida Musical de Almendralejo durante la Restauración” . Cuando noté su peso en mis manos, supe que estaba frente a una obra ejemplar que me formulaba dos grandes cuestiones en mi cabeza : “¿ cómo había tanta historia musical en mi ciudad, en mi querido pueblo de infancia? ¿ y cómo, mi recién inaugurado amigo, era el autor de aquel excelente trabajo?... “ Se cortaron mis palabras y sentí la misma emoción que cuando descubrí los doce volúmenes de Las Fuente del Cancionero General, de nuestro Ilustre Académico Antonio Rodríguez-Moñino.
       Con este trabajo, obtiene el Diploma de Estudios Avanzados en Historia del Arte (Musicología),  y en él; ahonda con la justa erudición en el tema y de una forma entretenida, va desenterrando de las fuentes históricas, los hechos musicales más relevante de Almendralejo, en la época de la Restauración. Tras introducir suavemente sus raíces en los albores de una Aldea que crecía a la sombra de la agricultura y darnos unas pinceladas, extraídas de las actas municipales, el estudio toma su cuerpo en el periodo que abarca desde 1875 hasta 1931, época considerada por el autor “cómo la eclosión musical de la Ciudad”. Es en este periodo, donde centra su mayor esfuerzo y se desgrana minuciosamente el cuarto arte, en todos los estamentos sociales de la nueva ciudad emergente:
   -En las Iglesias; con la solemnidad de los órganos de la Parroquia de la Purificación y el del Santuario de la Piedad, el órgano romántico de la Iglesia del Corazón de María, el piano de mesa de la Clarisas y el armónium de San Antonio.
  -En las formaciones musicales; donde se suceden Bandas y Orquestas; como la Municipal y la del Obrero Extremeños, con relación nominal de Directores e interpretes. Sociedades Filarmónicas como las de Santa Cecilia, Bandas Juveniles y una Orquestina familiar que tocaba en los bailes de la época y que fue fundada por Don Isidro Moreno Gallardo, al que se le hacen continuas menciones de una forma especial y afectiva, por su trayectoria musical, desarrollada en las décadas que ocupa el libro.
   -En las escenas musicales; cuyo baluarte es el extinto Teatro Espronceda, donde se representaban zarzuelas de todo tipo; trágicas, cómicas y dramáticas. Recuerdos insondables de un Género Chico, de grandes compositores, como Chueca o Chapí y olvidadas cupletistas de fama nacional, como lo fue Carmen Flores, nacida en Almendralejo en 1898 y recuperada por nuestro autor, para formar parte de nuestra historia contemporánea.    
Teatro Carolina Coronado.
     También hay una mención especial para el Teatro Carolina Coronado, con sus tardes de pianista y cine mudo. Teatro, que yo recuerdo en épocas posteriores, por los besos prohibidos de  los adolescentes y que en la actualidad goza de una salud esplendorosa de belleza decimonónica.

          La vida musical en Almendralejo durante la Restauración. (1875-1931), es un trabajo lleno de amor, una labor así no se hace por encargo; es el resultado de muchas horas de sacrificio personal. Por eso, está dedicado a su esposa y a sus hijos, al tiempo robado a los suyos, a la paciencia y a la investigación filantrópica. Muchos Almendralejenses de hoy, podemos sentirnos orgullosos, de tener un pasado musical tan espléndido, como el que Tomás Bote Lavado, nuestro querido profesor de música, nos descubre en esta obra singular.

          Por el contrario, para aquellos que como yo que viviendo fuera, llevamos en la sangre a Almendralejo, un trabajo así, me hace sacar pecho en los círculos culturales donde me muevo, sobre todo, cuando escucho esas rimas terminadas en –ejo que me revuelven las tripas, porque son el fruto del más absoluto desconocimiento de mi Pueblo y de mi Autonomía. Lugares históricos, de Artistas maravillosos, olvidados por las arcas estatales, en favor de lenguas muertas y decrépitas. 

         Bueno, sin más dilación os dejos con una pequeña muestra grabada en directo del músico y del piano, al natural, sin artificios ni de imagen ni de sonido, con la pureza de ambos por bandera y con la misma educación y respeto que no a mucho tiempo, mi amigo Tomás me abrió las puertas de su casa.        
  
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