martes, 7 de octubre de 2014

CARNE-MEDIÁTICA




    A veces, en los momentos cumbres de impotencia, se inhala un vaho repentino que hace cargar nuestras venas de dinamita . Un picor callado toma cuerpo en nuestro estómago, y a sacudidas impasibles, va adueñándose de la mente. Hierve bajo la piel la sed maldita del pasado y el óleo negro del futuro. Saber, no es más que aceptar la cruel espada del invicto; reconocer que es inútil la batalla desigual contra un ejército de titanes; sus armas tienen el color maldito del dinero y la tuya no es más que un corazón dañado por los mistrales de la sierra.


        Piensas que algo grande va a salir de tus adentros, algo que pide paso en tu pecho, para afrontar la vida cara a cara; pero aún no....; aún no has sufrido bastante, y sientes que tus músculo encerrados en una jaula, se tensan como cuerda de ballesta, esperando la última flecha de tu aljaba vacía. 
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